40.000 fieles rinden culto al 'Boss' en El Molin?n

El Comercio, 2003-05-16, by: M.F.A.
Springsteen fue puntual, salud? al p?blico en espa?ol con un: ?Hola, ?c?mo est?is? Me alegro de veros? y prometi? volver ?pronto? Desgran? 'The Rising' y no olvid? sus cl?sicos ante el delirio de sus fans
Minutos antes de la hora marcada El Molin?n ya era un clamor. Cuarenta mil almas esperaban ansiosas el momento en el que Bruce Springsteen saltara al escenario. Cuando lo hizo, a las nueve y seis minutos, exactamente, el grito colectivo de bienvenida retumb? en toda la ciudad.

El m?sico de Nueva Jersey sali? a un escenario desnudo, sin ning?n alarde decorativo, pero flanqueado en los laterales por dos grandes pantallas de v?deo. Lo suyo es rock and roll, sin aditivos. Y arranc?, tal y como ha venido haciendo durante su gira europea, con una versi?n ac?stica. En este caso la canci?n elegida fue 'Promise Land', que sigui? 'The Rising', el tema que da t?tulo a su ?ltimo disco; 'Landsome Day' y 'No Surrender'. Bruce tuvo tiempo para saludar al p?blico. Fue a tras la cuarta canci?n y lo hizo en castellano: ??Hola, ?c?mo est?is? Me alegro de veros!?. La frase, claro, fue seguida de los aplausos que no dejaron de premiar al m?sico durante todo el show.

A partir de ese momento se desat? un aut?ntico delirio. Perfectamente arropado por su m?tica banda, el 'Jefe' se hizo con el p?blico al ritmo de su ?ltimo disco, e intercalando temas de su largu?sima discograf?a. Hubo de todo un poco, canciones de 'The River', de 'Born In The USA' y hasta una promesa: ?Espero volver a veros pronto?, dijo, aunque esta vez ya en ingl?s.

Hubo momentos para el rock m?s potente, para el sonido americano puro y duro de sus inicios, para las baladas rom?nticas de entonces y para los lamentos por las v?ctimas del 11 de septiembre, con canciones m?s contenidas y tristonas y temas m?s optimistas y llenos de ritmo.

El sonido no decepcion?
El sonido que ofreci? a sus 40.000 fieles no decepcion?. Al final y al cabo, la t?cnica hizo posible que la voz de Bruce y la m?sica de la E Street Band se amplificaran a raz?n de 140.000 vatios de sonido. Si no fue dif?cil escucharle, tampoco lo fue verle. Aunque s?lo los privilegiados que guardaron cola para colocarse a pie de escenario pudieron observar su figura de cerca, el resto dispon?a de una potente iluminaci?n y de las dos pantallas de v?deo para no perder detalle de sus gestos en la distancia. Otros 380.000 vatios se encargaron de iluminar una noche que empez? de d?a. Cuando sali? a escena a?n alumbraba un sol que luci? durante toda la jornada de ayer. Lo mismo que ocurri? hace ahora exactamente diez a?os, una semana y un d?a.

Entonces Bruce viaj? a Gij?n sin su banda de siempre. Son? a gloria. Los que estaban all? aquel 7 de mayo de 1993 a?n lo recuerdan. Pero ayer son? much?simo mejor. La E Street Band es una m?quina de hacer rock and roll perfectamente engrasada y absolutamente engranada a lo que disponga el 'Jefe'.

Roy Bittan, al piano; Clarence Clemons, al saxo y la percusi?n; Danny Federici, ?rgano y sintetizador; Garry Tallent, bajo; Max Weinberg, bater?a; Steve Van Zandt y Nils Lofgren, guitarras, lo dieron todo. Estuvo tambi?n Soozie Tyrell, con su viol?n, pero falt? su mujer, Patti Scialfa, coros y guitarra de la E Street, que todav?a no se ha estrenado en la gira y que tampoco vino en el 93, porque estaba embarazada de su primer hijo.

Clemons, enorme
Todos ellos son fant?sticos. Sin excepci?n. Pero los fans de Bruce esperaban como agua de mayo y, sobre todo, los solos de saxof?n de un Clarens Clemons convertido tambi?n en mito viviente. Temas tan cl?sicos como 'Thunder Road' y 'Born To Run', ya en los bises, sirvieron, entre otros muchos, para que el 'Big man' (hombre grande) se luciera a gusto ante los aplausos del respetable. Claro que esas canciones eran precisamente dos de las m?s esperadas de la noche, dos de las que nunca pueden faltar en un directo de Springsteen, dos de las que se corearon, pese a la barrera del idioma, en c?ntico colectivo, al menos en el estribillo.

Duelo por Nueva York
Pero hubo m?s momentos inolvidables. Hubo otras canciones que, igualmente, desataron la euforia. Dentro de lo que es su ?ltimo disco, el 'The Rising' que le bautiza desat? igualmente la euforia y los coros de un p?blico cada vez m?s entregado a medida que avanzaba la noche. Tambi?n era esperado el dolido duelo por la l?nea del cielo neoyorquina amputada con la ca?da de las Torres Gemelas, 'My City On Ruins', y otras de esas canciones dedicadas a las v?ctimas como 'Mary's Place', de las m?s movidas del disco. Igual que 'Waiting' On A Sunny Day', que tambi?n son? anoche en El Molin?n. Puede que a quienes conocieron a Springsteen en sus ?ltimos trabajos agradecieran el despliegue dedicado a las canciones de su disco compacto homenaje a la gran manzana, pero los fans de siempre esperaban ansiosos esas viejos temas conservados en vinilo y recuperados en esta gira. Es el caso de 'Darlington County' o 'The Sunny Day', reconocidas y agradecidas en sus primeros acordes por los incondicionales del 'Boss'.

El concierto fue eso: un poco de todo. Algo del pasado y mucho del presente de un roquero de los que nunca mueren. Pero fue como siempre ha sido, una aut?ntica descarga de rock and roll, de potencia, de entrega, de energ?a. Sus directos nunca cambian, nunca decepcionan, por mucho que su m?sica haya ido evolucionando a lo largo de los a?os.

P?blico entusiasmado
Y eso es precisamente lo que m?s agradeci? el p?blico que ayer abarrot? El Molin?n, compuesto por numerosos repetidores ansiosos de rememorar lo que sucedi? diez a?os atr?s. Bruce ten?a entonces 43 a?os, pero el despliegue de energ?a que derroch? ayer con 53 apenas ofreci? variaciones. Fue m?s de lo mismo. Fue lo que todos esperaban.

Ese despliegue tuvo su punto culminante en un final apote?sico a modo de bises. Sonaron tres temas m?s y, como guinda, 'Dancing in the dark'. Eran las once y media de la noche y El Molin?n estaba a punto de venirse abajo, en el sentido menos estricto del t?rmino, porque lo cierto es que pese a la multitud y el entusiasmo todo se desarroll? con total normalidad y no hubo que lamentar incidente alguno.

Aplausos y m?s aplausos. Gritos y m?s gritos. Y, ladies and gentelmen, Bruce Springsteen y la E Street Band concluyen su show. Ahora s?lo queda esperar y pedir que vuelva, aunque haya que esperar otros diez a?os. Si su promesa es cierta, tal vez no haya que ser tan pacientes.

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